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sábado, 4 de junio de 2016

¿Se debe al hombre el cambio climático?

           
 
   
     Las predicciones de los modelos informáticos, dígase lo que se quiera, se fundan en reglas empíricas y aproximaciones, debido a la caótica mudanza de las nubes, que obran con la ambivalencia de provocar efecto invernadero o, sobre todo, reflejar la luz solar afuera, según su altitud, albedo, etc. Grosso modo, los catastrofistas se han dado a generalizar las consecuencias del industrialismo septentrional a todo el orbe, confundiendo efecto con causa para demostrar su presupuesto ante las potencias emergentes, instigadas a hipotecar su desarrollo. Pero, calentado el mar simulado de agua carbónica en un recipiente, se libera el gas; luego es el clima, que obedece a variaciones del eje y órbita terrestres, causa de que se concentre gas carbónico en la atmósfera.
    Tirada una línea en la órbita terrestre desde el perihelio, máxima vecindad del Sol, al punto más alejado, pasados unos 3.700 años (de 21.000 para un giro completo) el primero coincidirá con el inicio del invierno o solsticio; tiempo en que, al paso que se funden los hielos del Norte, se acumulan otros tantos en la Antártida por el principio de los vasos comunicantes, sin descartar fluctuaciones anecdóticas. Estacional, el agujero de ozono sobre el Polo Antártico se debe al anexo remolino aislador del eje imaginario, sólo que con el clima marítimo propio de un tercio de la masa continental y sin corriente de calor análoga a la del Golfo. Caldeándose las tierras Árticas más que el trópico, no sólo se tornarán cultivables áreas de tundra, sino que se reducirán los gradientes térmicos inherentes a la borrasca.
     En cuanto a las reservas de petróleo y carbón, aun cuando intactas permanecieran, sería tarde o temprano expelido su dióxido de carbono por los volcanes tal como en antediluvianas épocas cuaternarias; la acidificación futura del mar neutralizaría su intrínseca alcalinidad, todo lo más, y el plancton calizo se atemperaría por mor de la selección natural, tal como en antediluvianas épocas cuaternarias.

N O T A.No se habla aquí de gases tóxicos como el monóxido de carbono, ni los óxidos de nitrógeno o el dióxido de azufre de las lluvias ácidas.

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